Muchos saldrán defendiéndolas porque son seres vivos al igual que nosotros, porque son ínfimas, porque les gustan las cosas dulces, porque han comido hormigas y les encuentran ricas, o que se yo, pero tenemos (con Benito y mi mami) nuestras buenas razones para odiarlas.
Esas muy desgraciadas huelen algo que les gusta (porque no sólo es lo dulce, también van donde la carne, las legumbres, los huesos, la comida de perrito, menos dónde el limón) y se llaman entre ellas no sé cómo, y resulta que después llegan a la cocina hasta las hormigas que viven en la casa del vecino (que no son pocas), y todas por el mismo camino. Y hay que esconder todo adentro del refrigerador, que es el único lugar dónde no pueden entrar (yo creo que si viniesen más, juntarían todas sus fuerzas y lograrían abrirlo).
Y son terribles porque si hay una o dos, no te hacen nada, se hacen las locas, y uno no las pesca, porque… ¿qué podría hacer una simple hormiga?, pero cuando se juntan con sus amiguis se vuelven locas y dejan la cagá, se apoderan de toda la comida, y uno llora sobre la leche derramada, así que ahora si veo sólo una hormiga la mato no más, porque ella es la que invita a las otras chiquillas y es preferible evitar todo ese sufrimiento. Y si ya el daño ya está, aplico Tanax sin ninguna culpa, pero aguantando la respiración. Hoy tuve que botar un vaso lleno de comida de Benito porque estaba plasmado en hormigas, y bueno, al parecer a Benito no le complica comerse su comida con hormigas, o compartirla con ellas (o con las palomas), pero a mí sí me molesta, y no es por ser cagona y amarrete, más porque yo ni soy la que compra la comida, pero c’mon, el pobre perro después no tiene que comer y anda desnutrido.
Lo que es raro sí, es que a veces las hormigas se van al baño y no a hacer sus necesidades, o sea, “esas necesidades”. Eso no lo entiendo. Está bien la vez que se fueron porque dejé un pote con miel en la ducha, pero no ha habido más comida desde ese entonces y las muy muy igual se van a meter allá. Lo peor es cuando están dentro de la taza, no tienen respeto por nada.
Ah y me carga esa gente rara que cuando uno defiende los derechos de los animales, salen con que es pura imagen porque igual matamos bichos. No se puede comparar a un gato con una hormiga, o a un perro con una mosca. Las moscas y las hormigas no me producen pena, ni alegría, ni ternura. Excepto la hormiga del texto de la psu de Lenguaje, que me conmovió. Un poco.
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