A veces me levanto con el único objetivo de volver a dormir.
Hubo un tiempo en el que las horas de sueño las encontraba un desperdicio. Si hubiese tenido la posiblidad tomar algún medicamento para no dormir y ocupar esas horas en producir, de todas mangueras lo habría tomado. No quería dormir; y trataba de no hacerlo: me dormía tarde y me levantaba temprano. El colegio y el preuniversitario me absorbían casi todo el tiempo, y mi “tiempo libre” era tiempo perdido: procrastinar en internet. No echaba de menos dormir.
Pero ese tiempo ya pasó. Cuando no hay muchas cosas por hacer (siempre hay cosas por hacer), hay tiempo para dormir. Y hay veces que no duermo porque tenga sueño; duermo para soñar. Es casi un pasatiempo. Soñar entretiene.
En la vida no hago muchas cosas que me entretengan, pero cuando sueño mi vida es muy entretenida. Y me siento genial. He sido personaje de una serie y hasta he tenido pololo. He viajado en avión (y no me he mareado), incluso he podido volar. Y he conocido a grupos musicales famosos. Una vez besé a un actor brasileño. Y también me han matado: dos veces. El único contra es que hay sueños que se olvidan (las inconexiones no ayudan mucho), o que sencillamente no se recuerdan. En cuanto a las pesadillas creo que hacen el papel de “hey, tu vida no es mala” (o puede que te avisen que ya debes despertar). Bueh, no tengo nada en contra de ellas.
No creo que vuelva a subestimar el dormir, sobretodo si está acompañado de un sueño lindo. Es el único momento donde puedo “liberarme”; y si tengo suerte, de poder hacer todo lo que quiera. Es la parte entretenida de mi vida: un poco incoherente, con saltos, con acontecimientos inexplicables y muchas emociones: bien al estilo Lost.

siga el ejemplo