Etiqueta agregada: ‘comida

10
Mar
09

Cene Cine: La Buena Vida

Ya que pretendo dedicarme a esta industria audiovisual más bien cinematográfica, deberia haber empezado hace rato ya a reflexionar el cine que veo. Yo usualmente me como las películas si les encuentro buen olor y buen sabor, pero rara vez las saboreo con tanta degustación (si es así puedo repetirme el plato) para preocuparme de los ingredientes que se usaron en su elaboración o para incluso enterarme quien fue el chef. Muchos dirían: bu, ésta niñita no cacha nada de cine para querer estudiar dirección audiovisual, y yo les digo: sip, tienen mucha razón, no sé nada, pero quiero saber mucho.

Así que me decidí (como esas decisiones shuper locas que toman algunos) a tener mi propia columna de cine en este wp, dónde puede que ponga muchos spoilers y nada de opinión personal, o severlá, o dónde quizá sólo ponga un trailer porque me da latita poner algo más. Ah, y no esperen mucho de la reseña porque no será la gran cosa.

*Se me ocurrió cene cine por la analogía con la comida :B y porque me tinca que la gente suele ver películas en la tarde-noche o noche si está en su casa (si es en el cine da igual, siempre está oscuro), y al menos yo no suelo verlas en la mañana o en la tarde-sol.

La película que inaugura esta porquería es una chilena, y es sólo una mera coincidencia, no fue planificado.

La Buena Vida

Fui con mi hermana el sábado a ver La Buena Vida y no sé si fue porque hace tiempo que no salía con ella que me gustó caleta. Yo cachaba que le había ido requetebien en hartos festivales internacionales (o quizá fue uno sólo, pero le fue de pelos) y que era de Andrés Wood, el de Machuca (que también recibió hartos halagos y que yo nunca he visto entera), pero ni idea de la trama, sólo sabía que eran varias historias que de alguna manera se entrelazaban a lo 21 Gramos o Babel.

Son cuatro historias que incluso podrían ser más y que ocurren en Santiago, y la gracia es que son historias reales, o sea si no te pasan a tí le pueden pasar a tu vecino, o al vecino de tu vecino, que seguiría siendo tu vecino igual. Una es de una mina (la Aline Kupenjaim) que hace charlas a las pecincoteuno para que no se contagien de enfermedades en su trabajo, y de su hija y su ex-esposo (el mentira Martínez), que son como la familia de la incomunicación (bueh, como todas no más poh); otra es de un cabro músico que es re-seco y que estuvo en el conservatorio de Berlín y que lo único que quiere es entrar a la filarmónica; la otra es de un peluquero que quiere pedir un crédito para comprarse un auto y que tiene onda onda con la cabra del banco; y otra súper penosa que es de una prosti terrible de enferma que tiene un hijo que llora y viven en una pieza que tiene vista a pleno santiago centro.

La Buena Vida

Me gustó harto porque es de esas películas de temas sociales pero en su medida justa, no llega a ser latera ni te muestran los típicos y manoseados personajes estereotipados, son variados y “normalitos” y te muestran lugares que el común de la gente conoce (yo=common people) como las calles del centro y Av. Grecia. Además muestran el Transantiago como estaba al principio, así todo mal, la gente saliendose por las ventanas y la cuestión (bueh, ahora a veces también está así) y uno se siente identificado ahí si es que no le achuntó a ninguno de los personajes (y el vecino tampoco). También la música es súper lindi y agradable, y como está la historia del tipo músico, hay muchos más tipos músicos y dan ganas de ir a esos conciertos del Teatro Municipal (nunca he ido pero yo cacho que voy). Ah, y no se muestran escenas de serso (pocas películas chilenas que se atreven a hacerlo), lo que es bueno porque cuando pasa eso uno como que se queda mirando pero después corre la mirada esperando a que pase luego. Y finalmente tiene un buen final, es muy re-importante eso porque la historia puede ser súper chora y los personajes terrible de adorables pero si termina mal (no me refiero a un final triste) o se siente que algo le faltó, la película ya no es tan buena.

La Buena Vida

Así que eso. Si a mí me gustó, a usted también puede gustarle. La están dando hasta el domingo 15 en la cineteca del Centro Cultural Palacio La Moneda a las 18 hrs. (después, antes de bajar al metro por Teatinos, pasa a comprar Mantecol a $500 donde venden puros chocolates y gomitas).

08
Mar
09

Prejuiciosa

El miércoles fue mi primer día de clases universitario (el martes era la bienvenida en el Campus San Joaquín, pero fui, esquivé a mil gente bonita y alegre, buscando un nosequé, me apesté y fui a retirar mi snack (juraba que sería como el “tentempié” del refrigerador de Los Sims, pero resultó ser un pan del molde triangular con doble queso-jamón y una bebida), hice hora y fui donde la Verín), y me cargó. No la clase que tuve, ni los profesores y gente importante que había, me cargaron mis compañeros.

Sabía que en la uc la mayoría es gente abc1, pero tenía esperanzas de que tendría compañeros del pueulo. O que se ubicaran por los lugares que yo conozco. Pero cuando tuvimos que presentarnos, y al escuchar de qué colegios y comunas venían la mayoría (dejando dificilmente de lado sus características físicas y cómo andaban vestidos) me desesperancé y me bajó todo el prejuicio. Y me sentí rara. Y quise llorar, porque siempre le he tenido miedo a los cuicos. Sí, soy prejuiciosa y eso es malo.

Sé que no debo hacerlo, pero siempre es más fácil relacionarse con gente como uno (no podría dividir más a la sociedad yo), y como soy un tanto antisocial, hago lazos con bien pocas personas. Por eso ahora quería estar más abierta, no necesariamente formar lazos de amistad con la gente de la universidá, pero tener “conocidos” para ponerlos en facebook, o con quiénes hablar cuando me aburriera en msn. Pero ni siquiera he hablado con todos mis compañeros, debo haber conversado con unas 5 ó 6 de cerca de 100, y sólo una que me cae realmente bien y que hemos pasado más tiempo juntas (la muy merme faltó a la primera clase y tuvo la tincada de hablarme, ahora somos dos antisociales). Y es que sus expresiones y actitudes me frenan a querer tener las ganas de conocerlos, o son muy populares y no los soportaré, o muy lindos y me afearé inmediatamente si me acerco, o tienen esa cara de cuicos pesaos miradores en menos que dan cuco (hay que agregar al carrito de defectos una gran cuota de inseguridad). Además, no estoy obligada, por el momento, a hablarles, ya cuando tenga que hacer trabajos con ellos me despojaré de mis prejuicios (o trataré).

Mmm, suena bien feo todo esto. Pero en realidad eso de los compañeros es sólo una parte de mi nueva vida. Hay cosas muy lindas: un profesor es un Juanín que se ríe por todo, la Natalia Del Campo hace clases en la facultad (lástima que no seguiré periodismo), hay una máquina de café que al parecer no es cara, en la biblioteca hay videos y películas y se pueden ver ahí mismito, no hay pastito pero la Casa Central es súper vieja y eso es choro, queda en el centro (me gusta el centro, hay muchas cosas, y me agrada que en algunas partes no haya naiden y justo al lado esté lleno), y nos han alimentado. Lo otro bueno es que salgo temprano, pero lo más malo es que ya tengo fechas para pruebas y creo que se vienen cabezonas.

15
Ene
09

Odio a las hormigas

Muchos saldrán defendiéndolas porque son seres vivos al igual que nosotros, porque son ínfimas, porque les gustan las cosas dulces, porque han comido hormigas y les encuentran ricas, o que se yo, pero tenemos (con Benito y mi mami) nuestras buenas razones para odiarlas.

Esas muy desgraciadas huelen algo que les gusta (porque no sólo es lo dulce, también van donde la carne, las legumbres, los huesos, la comida de perrito, menos dónde el limón) y se llaman entre ellas no sé cómo, y resulta que después llegan a la cocina hasta las hormigas que viven en la casa del vecino (que no son pocas), y todas por el mismo camino. Y hay que esconder todo adentro del refrigerador, que es el único lugar dónde no pueden entrar (yo creo que si viniesen más, juntarían todas sus fuerzas y lograrían abrirlo).

Y son terribles porque si hay una o dos, no te hacen nada, se hacen las locas, y uno no las pesca, porque… ¿qué podría hacer una simple hormiga?, pero cuando se juntan con sus amiguis se vuelven locas y dejan la cagá, se apoderan de toda la comida, y uno llora sobre la leche derramada, así que ahora si veo sólo una hormiga la mato no más, porque ella es la que invita a las otras chiquillas y es preferible evitar todo ese sufrimiento. Y si ya el daño ya está, aplico Tanax sin ninguna culpa, pero aguantando la respiración. Hoy tuve que botar un vaso lleno de comida de Benito porque estaba plasmado en hormigas, y bueno, al parecer a Benito no le complica comerse su comida con hormigas, o compartirla con ellas (o con las palomas), pero a mí sí me molesta, y no es por ser cagona y amarrete, más porque yo ni soy la que compra la comida, pero c’mon, el pobre perro después no tiene que comer y anda desnutrido.

Lo que es raro sí, es que a veces las hormigas se van al baño y no a hacer sus necesidades, o sea, “esas necesidades”. Eso no lo entiendo. Está bien la vez que se fueron porque dejé un pote con miel en la ducha, pero no ha habido más comida desde ese entonces y las muy muy igual se van a meter allá. Lo peor es cuando están dentro de la taza, no tienen respeto por nada.

Ah y me carga esa gente rara que cuando uno defiende los derechos de los animales, salen con que es pura imagen porque igual matamos bichos. No se puede comparar a un gato con una hormiga, o a un perro con una mosca. Las moscas y las hormigas no me producen pena, ni alegría, ni ternura. Excepto la hormiga del texto de la psu de Lenguaje, que me conmovió. Un poco.

30
Dic
08

Nuevo Año

Mis fin de año (o principio del otro) siempre han sido fomes (al igual que las navidades), cena y fuegos artificiales y sería. Este año quisiera ir a alguna fiesta, y bailar (no cualquier música claro of course, no le hago al reggeaton ni a las cumbias) y festejar, para empezar el 2009 entretenidamente y tratar de hacer este año el mejor hasta el momento (que creo lo será). Para eso, también he decidido hacer si no son todos, varios de los típicos rituales de año nuevo:

-Salir con una maleta a dar la vuelta a la manzana: mi tía siempre lo hace, y ha viajado harto. Sé que no es por el hecho de salir estúpidamente con la maletita, pero el tener puestas las energías en ese fin debe ayudar a que se cumpla.

-Vestir un calchuncho amarillo: no tengo idea para qué será eso, quizás para que no me falten los calzones limpios. Igual lo haré porque tengo uno y no me cuesta nada ponérmelo.

-Comer uvas: creo que son 12, no sé si se comen todas juntas o qué. Ni siquiera sé para qué son (pa’ comerselas duh), pero con gusto las como porque hace rato que no voy al baño (nº2). Espero que donde mi abuelita tengan, porque nosotros no tenemos de esa fruta, pero de naranjas, ciruelas y guindas estamos llenos.

-Comer lentejas: lo malo de esto es que hincha, y lo más malo es que hoy comí. También son 12 cucharadas, ¿onofre?… si no tienen longaniza o al menos caldo de longa dudo que me las logre comer todas.

-Lista de deseos: es poner las cosas malas del 2008 en un papelito y después quemarlo, enterrarlo o botarlo y/o anotar las cosas que se desean para el 2009 en otro papelito y guardarlo. No sé si se hacen ambas o sólo una. Preferiría hacer la segunda, es más linda.

No me sé más, o no los recuerdo si es que alguna vez los supe.

Ojalá que el 2009 sea bien bonito para todas las personas o seres que visitan este humilde blog (o sea, como 2 ó 3), y que para los demás, sea por ahí no más.