No es la entrada sobre el concierto de R.E.M. en Santiago, eso fue hace casi un mes y nada que versh venir a hacerla ahora. Sólo diré que Michael Stipe es un buen cabro y que está como quiere o cómo la mayoría (o minoría dependiendo por donde se le mire) quiere que esté. Es cosa de verlo, se puede apreciar muy bien en esta foto sacada desde Tribuna Alta:

Bueno, el título se debe al término de mi etapa escolar. Ya no soy más pingüina, y no es que lo encuentre demasiado importante, en realidad es eso lo relevante de todo esto, que no me produce nada más que satisfacción dejar a mis compañeros y al colegio. A estas alturas, bueno al principio de estas alturas (hoy fue el último día de “clases”, mañana los veré por protocolo) todos se aman, no quieren irse, son todos buenos y se emocionan. Realmente estoy por convencerme de que soy una amargada, porque no soy partícipe de esas cosas de Cuartos Medios, de esas cosas shuper locas que hacen todos, y también porque no me he conmovido con nada, a excepción de “algo” que me dió cuando una profe se emocionó y lloró.
Había estado la mayoría de los años esperando irme del colegio. Fue tanto tiempo, de trabajos, pruebas y tareas, muchas inútiles, y de ver a los mismos tipos de siempre, los zopencos, los simpáticos, los agradables y desagradables… ¡Cansa! Es terrible, verdaderamente lo mejor de toda esta etapa fue haberla terminado. No entiendo cómo mis compañeros no quieren irse (bueno, nunca los entendí muy bien), cómo todavía les quedan ganas de seguir “compartiendo” con los demás, fueron ¡12 años! Si en esa buena cantidad de tiempo no supieron hacer bien las cosas, que les pese, por mermes.
Y eso, I feel fine, porque ya pasó, porque me agradan los cambios y saqué algo muy muy bueno, mis mejores amigas (además de mis buenas notas).
siga el ejemplo