Plumas

•14 Junio 2009 • 2 comentarios

Todavía no entiendo la frase de Emily Dickinson “La esperanza es esa cosa con plumas”. Pero no le puedo encontrar otro sentido que no tenga que ver con algo chistoso. O se me viene a la cabeza una viñeta de Liniers:

esperanza

o los “Cuentos sin plumas” de Woody Allen. Y bueno, en realidad, me importa un (rellenar con lo que el lector considere lo menos importante para sí) lo que Emily Dickinson quiso decir, la frase me da risa y punto. Y además, toda esta introducción es una mala excusa para decir que el libro del director hollywoodense anteriormente mencionado me ha fascinado tanto que no se me vienen palabras existentes a la cabeza para describir mis sentimientos. Es tan ñeeeee,  tan todo, tan Allen, y generalizándolo es muy “jajaja”.

Me gusta como escribe W. Allen. Con una estructura seria (realmente no sé que quiero decir con esto) abarca las cosas más incoherentes y absurdas que pueden (y estoy segura que lo hacen) aparecer en nuestros sueños. En el libro hay relatos de las cosas más banales y ridículas que surgen en nuestras conversaciones (como una biografía del conde que creó el sandwich).

El libro este es una recopilación de relatos del Woody, dividos en tres partes: Cómo acabar de una vez por todas con la cultura, Sin Plumas y Perfiles. La mayoría de los cuentos fueron publicados originalmente en The New Yorker, Playboy, Chicago Daily News, The New Republic, entre otros.

Cuando el Mauro se desdobló y se apoderó de un viejo que vendía dulces

•11 Junio 2009 • 1 comentario

Afuera de la tienda de zapatos en la que me encontraba había un viejecillo con un puesto de dulces. Cuando estaba saliendo de la tienda (entré a vitrinear solamente, no compré nada), escuché la voz del Mauro que me decía “Hola, Pamela”. Y no provenía del Mauro (no de su cuerpo), sino que del viejecillo de los dulces. No me sorprendió mucho, y fuí hacia él, lo abracé y le pregunté cómo estaba, y dónde estaba su cuerpo. El Mauro me respondió que su cuerpo, por el momento, lo tenía el viejecillo (duh, es como lo obvio). Yo me preocupé porque ¿Cómo puede estar seguro de que el viejecillo no hará algo raro con su cuerpo?, pero no le dije nada. Después atendió a una niñita que le quería comprar algo. Mi mami me estaba esperando a un lado, y le expliqué que era el Mauro. Tampoco pareció sorprenderse mucho. Creo que no era primera vez que lo hacía.

Soñar

•9 Mayo 2009 • 3 comentarios

A veces me levanto con el único objetivo de volver a dormir.

Hubo un tiempo en el que las horas de sueño las encontraba un desperdicio. Si hubiese tenido la posiblidad tomar algún medicamento para no dormir y ocupar esas horas en producir, de todas mangueras lo habría tomado. No quería dormir; y trataba de no hacerlo: me dormía tarde y me levantaba temprano. El colegio y el preuniversitario me absorbían casi todo el tiempo, y mi “tiempo libre” era tiempo perdido: procrastinar en internet. No echaba de menos dormir.

Pero ese tiempo ya pasó. Cuando no hay muchas cosas por hacer (siempre hay cosas por hacer), hay tiempo para dormir. Y hay veces que no duermo porque tenga sueño; duermo para soñar. Es casi un pasatiempo. Soñar entretiene.

En la vida no hago muchas cosas que me entretengan, pero cuando sueño mi vida es muy entretenida. Y me siento genial. He sido personaje de una serie y hasta he tenido pololo. He viajado en avión (y no me he mareado), incluso he podido volar. Y he conocido a grupos musicales famosos. Una vez besé a un actor brasileño. Y también me han matado: dos veces. El único contra es que hay sueños que se olvidan (las inconexiones no ayudan mucho), o que sencillamente no se recuerdan. En cuanto a las pesadillas creo que hacen el papel de “hey, tu vida no es mala” (o puede que te avisen que ya debes despertar). Bueh, no tengo nada en contra de ellas.

No creo que vuelva a subestimar el dormir, sobretodo si está acompañado de un sueño lindo. Es el único momento donde puedo “liberarme”; y si tengo suerte, de poder hacer todo lo que quiera. Es la parte entretenida de mi vida: un poco incoherente, con saltos, con acontecimientos inexplicables y muchas emociones: bien al estilo Lost.

Semana Santa o “Tiempo de Reflexión”

•10 Abril 2009 • 3 comentarios

No entiendo a qué se refieren los cristianos con eso de que Semana Santa es tiempo de reflexionar el porqué Jesús murió en la cruz un Viernes y porqué a los dos días siguientes se le ocurrió resucitar (tampoco entiendo eso… si resucitó, ¿Cuándo murió de nuevo?, ¿Acaso no es una fecha importante esa?, ¿Será John Locke el nuevo Mesías?…). No, no entiendo porque eso pasó hace mucho tiempo, y me imagino que, cómo buenos cristianos que son algunos, ya lo habrán reflexionado, ya sabrán porqué hizo semejante cosa Jesús, entonces no logro comprender porqué tienen que hacerlo todos los años. ¿Cada año cambia el sentido de la reflexión de acuerdo al contexto en el que nos situamos? Si es así, me imagino que en esta Semana Santa del año 2009, el tema será abordado dentro de una mirada sobre la crisis financiera mundial.

Tampoco entiendo la relevancia que le dan los noticiarios. No creo que sea más importante mostrar (suponiendo que las noticias están presentadas por orden de importancia) a la gente comiéndose un ceviche en el mercado central y preguntándoles cómo sabe, o mostrar a la gente en el terminal de buses preguntando por qué se va (cuando la respuesta es obvia: es que quiero pasar tiempo con la familia y descansar un ratito) que informar que una mujer fue degollada por su pareja celosa (y que anteriormente la había violentado).

¿Alguien “reflexionará” el tema religioso? ¿Llegará a alguna nueva conclusión cada año? ¿Serán necesarios tres días para ello? ¿De dónde mierda salió el conejo de Pascua? Son interrogantes que sólo dios nos puede responder.

Cene Cine: Gran Torino

•11 Marzo 2009 • 6 comentarios

Había visto sólo dos películas de Clint Eastwood antes de esta: Mistic River (la que quiero ver de nuevo porque recuerdo que era buena, pero no recuerdo porqué), hace harto rato, y Changeling (bien penosa, pero weena, no tengo nada en contra de Angelina “boquita” Jolie), que la ví en vagaciones, pero no había visto ninguna en donde además actuara él (debo ver más películas). Después buscando en imdb caché que el tipo es re-seco, ha dirigido hartas películas, ha actuado en muchas más y ha producido otras tantas (los directores famosos son re-productivos), pero lo bacán es que ha participado en el soundtrack de las películas, O SEA. Así que la caco se hizo fan de él en facebook (yo no porque encuentro que sería muy barsa) y yo quiero ir a un ciclo de cine suyo.

Gran Torino

No tenía idea tampoco de qué se trataba la cuestión, pensaba que “Gran Torino” era un apodo, algo relacionado con la mafia o algo así (no tenía porqué saber que era un auto, ni se cacha en los posters) y además me tincaba media densa y complicada. Pero no. Me encantó, es terrible chora (y na’ que na’ con los oscares). Y quiero tener un vecino como el protagonista.

El Gran Torino es el auto de un viejo (Eastwood) re-cascarrabias (pero yo hallo que no es tan insoportable como sus nietos maleducados y sin respeto que se gasta) que queda viudo, y que vive en un barrio de puros chinos, pero como él es viejo y cascarrabias no se va a cambiar y le da lo mismo con tal de que nadie lo moleste ni se acerque a su casa, ni toquen su auto, of course. Al lado viven unos chinos (duh) que comen caleta y que tienen unos problemas con otros chinos maleantes que escuchan reggeaton (estos tipos le pidieron al vecino chino que robara el Gran Torino para poder entrar a su “club”, heavy), y en una de estas peleas sale el viejo choro porque estaban molestando mucho y los amenaza con su arma, y los chinos flaites se van, obvio. Después los vecinos le dan cosas para agradecer haberles salvado de los malos y él no está ni ahí con nada, porque aparte es xenofóbico, y sucede algo así como lo que pasa con Borat y los viejitos judíos, es penosamente chistoso. De ahí el vecino chino hace cosas por el viejo (para enmendar el intentar robar el auto) y como que se hacen más amiguis. Y bueno, no contaré más, pero el personaje es intimidante, es como un Dr. House (de malulo, no de mino), da cuco, pero si está cerca uno cacha que está seguro. Además es infantil porque usa su mano como pistola, choro ¿no?

Ah y quiero tener un vecino así de bacán para que amenace a todos los flaites de la botillería. Demás que se cagan, literalmente. El viejo puede tener 80 años pero no es de esos que dan lástima y son tiernuchos, no. Yo cacho que les muestra su mano-pistola y todos los curagüillas salen corriendo, y no vuelven más. Já.


Y se estrena el Jueves 15 19 de Marzo.

Cene Cine: La Buena Vida

•10 Marzo 2009 • 2 comentarios

Ya que pretendo dedicarme a esta industria audiovisual más bien cinematográfica, deberia haber empezado hace rato ya a reflexionar el cine que veo. Yo usualmente me como las películas si les encuentro buen olor y buen sabor, pero rara vez las saboreo con tanta degustación (si es así puedo repetirme el plato) para preocuparme de los ingredientes que se usaron en su elaboración o para incluso enterarme quien fue el chef. Muchos dirían: bu, ésta niñita no cacha nada de cine para querer estudiar dirección audiovisual, y yo les digo: sip, tienen mucha razón, no sé nada, pero quiero saber mucho.

Así que me decidí (como esas decisiones shuper locas que toman algunos) a tener mi propia columna de cine en este wp, dónde puede que ponga muchos spoilers y nada de opinión personal, o severlá, o dónde quizá sólo ponga un trailer porque me da latita poner algo más. Ah, y no esperen mucho de la reseña porque no será la gran cosa.

*Se me ocurrió cene cine por la analogía con la comida :B y porque me tinca que la gente suele ver películas en la tarde-noche o noche si está en su casa (si es en el cine da igual, siempre está oscuro), y al menos yo no suelo verlas en la mañana o en la tarde-sol.

La película que inaugura esta porquería es una chilena, y es sólo una mera coincidencia, no fue planificado.

La Buena Vida

Fui con mi hermana el sábado a ver La Buena Vida y no sé si fue porque hace tiempo que no salía con ella que me gustó caleta. Yo cachaba que le había ido requetebien en hartos festivales internacionales (o quizá fue uno sólo, pero le fue de pelos) y que era de Andrés Wood, el de Machuca (que también recibió hartos halagos y que yo nunca he visto entera), pero ni idea de la trama, sólo sabía que eran varias historias que de alguna manera se entrelazaban a lo 21 Gramos o Babel.

Son cuatro historias que incluso podrían ser más y que ocurren en Santiago, y la gracia es que son historias reales, o sea si no te pasan a tí le pueden pasar a tu vecino, o al vecino de tu vecino, que seguiría siendo tu vecino igual. Una es de una mina (la Aline Kupenjaim) que hace charlas a las pecincoteuno para que no se contagien de enfermedades en su trabajo, y de su hija y su ex-esposo (el mentira Martínez), que son como la familia de la incomunicación (bueh, como todas no más poh); otra es de un cabro músico que es re-seco y que estuvo en el conservatorio de Berlín y que lo único que quiere es entrar a la filarmónica; la otra es de un peluquero que quiere pedir un crédito para comprarse un auto y que tiene onda onda con la cabra del banco; y otra súper penosa que es de una prosti terrible de enferma que tiene un hijo que llora y viven en una pieza que tiene vista a pleno santiago centro.

La Buena Vida

Me gustó harto porque es de esas películas de temas sociales pero en su medida justa, no llega a ser latera ni te muestran los típicos y manoseados personajes estereotipados, son variados y “normalitos” y te muestran lugares que el común de la gente conoce (yo=common people) como las calles del centro y Av. Grecia. Además muestran el Transantiago como estaba al principio, así todo mal, la gente saliendose por las ventanas y la cuestión (bueh, ahora a veces también está así) y uno se siente identificado ahí si es que no le achuntó a ninguno de los personajes (y el vecino tampoco). También la música es súper lindi y agradable, y como está la historia del tipo músico, hay muchos más tipos músicos y dan ganas de ir a esos conciertos del Teatro Municipal (nunca he ido pero yo cacho que voy). Ah, y no se muestran escenas de serso (pocas películas chilenas que se atreven a hacerlo), lo que es bueno porque cuando pasa eso uno como que se queda mirando pero después corre la mirada esperando a que pase luego. Y finalmente tiene un buen final, es muy re-importante eso porque la historia puede ser súper chora y los personajes terrible de adorables pero si termina mal (no me refiero a un final triste) o se siente que algo le faltó, la película ya no es tan buena.

La Buena Vida

Así que eso. Si a mí me gustó, a usted también puede gustarle. La están dando hasta el domingo 15 en la cineteca del Centro Cultural Palacio La Moneda a las 18 hrs. (después, antes de bajar al metro por Teatinos, pasa a comprar Mantecol a $500 donde venden puros chocolates y gomitas).

Prejuiciosa

•8 Marzo 2009 • 1 comentario

El miércoles fue mi primer día de clases universitario (el martes era la bienvenida en el Campus San Joaquín, pero fui, esquivé a mil gente bonita y alegre, buscando un nosequé, me apesté y fui a retirar mi snack (juraba que sería como el “tentempié” del refrigerador de Los Sims, pero resultó ser un pan del molde triangular con doble queso-jamón y una bebida), hice hora y fui donde la Verín), y me cargó. No la clase que tuve, ni los profesores y gente importante que había, me cargaron mis compañeros.

Sabía que en la uc la mayoría es gente abc1, pero tenía esperanzas de que tendría compañeros del pueulo. O que se ubicaran por los lugares que yo conozco. Pero cuando tuvimos que presentarnos, y al escuchar de qué colegios y comunas venían la mayoría (dejando dificilmente de lado sus características físicas y cómo andaban vestidos) me desesperancé y me bajó todo el prejuicio. Y me sentí rara. Y quise llorar, porque siempre le he tenido miedo a los cuicos. Sí, soy prejuiciosa y eso es malo.

Sé que no debo hacerlo, pero siempre es más fácil relacionarse con gente como uno (no podría dividir más a la sociedad yo), y como soy un tanto antisocial, hago lazos con bien pocas personas. Por eso ahora quería estar más abierta, no necesariamente formar lazos de amistad con la gente de la universidá, pero tener “conocidos” para ponerlos en facebook, o con quiénes hablar cuando me aburriera en msn. Pero ni siquiera he hablado con todos mis compañeros, debo haber conversado con unas 5 ó 6 de cerca de 100, y sólo una que me cae realmente bien y que hemos pasado más tiempo juntas (la muy merme faltó a la primera clase y tuvo la tincada de hablarme, ahora somos dos antisociales). Y es que sus expresiones y actitudes me frenan a querer tener las ganas de conocerlos, o son muy populares y no los soportaré, o muy lindos y me afearé inmediatamente si me acerco, o tienen esa cara de cuicos pesaos miradores en menos que dan cuco (hay que agregar al carrito de defectos una gran cuota de inseguridad). Además, no estoy obligada, por el momento, a hablarles, ya cuando tenga que hacer trabajos con ellos me despojaré de mis prejuicios (o trataré).

Mmm, suena bien feo todo esto. Pero en realidad eso de los compañeros es sólo una parte de mi nueva vida. Hay cosas muy lindas: un profesor es un Juanín que se ríe por todo, la Natalia Del Campo hace clases en la facultad (lástima que no seguiré periodismo), hay una máquina de café que al parecer no es cara, en la biblioteca hay videos y películas y se pueden ver ahí mismito, no hay pastito pero la Casa Central es súper vieja y eso es choro, queda en el centro (me gusta el centro, hay muchas cosas, y me agrada que en algunas partes no haya naiden y justo al lado esté lleno), y nos han alimentado. Lo otro bueno es que salgo temprano, pero lo más malo es que ya tengo fechas para pruebas y creo que se vienen cabezonas.

Girl, you’ll be a woman… soon

•17 Febrero 2009 • 4 comentarios

Creo que es la escena que más me gusta de Pulp Fiction, y principalmente por la canción de Neil Diamond, porque si es por el diálogo me quedo con el del cuarto de libra con queso. Aparte que la Uma Thurman me cae requetebien y aquí baila súper chori porque baila sola y goza y canta la canción, como lo hago yo, y es pastel también porque inhala heroína y después quedalamansaca (eso no se ve). Y debo decir que a pesar de que me carga el olor a cigarro, y que lo detesto y que nadie debiese fumar, se ve bonito en las actrices.

Volviendo con la canción, desearía que alguna vez alguien me la cantara (por alguien entiéndase un hombre, algo mayor y mino, y que no tenga voz de Edmundo ni Longton), antes de que ya sea demasiado tarde…

Chan.

Los tacones

•7 Febrero 2009 • 2 comentarios

Yo les digo tacos, así tal cual, pero recordé que también están los que se comen y los que tienen que soportar los autistas cuando hay congestión vehicular, así que me referiré a los zapatos esos como tacones, a lo siútico.

nicholaskirkwoodydexter

Cuando era chica (más chica) yo para lo único que quería ser grande era para poder usar tacones. Cada vez que salía con mi mami me quedaba mirando a esas señoras con traje de oficina que lucían sus tacones, y pensaba que eran shuper cool y que algún día sería como ellas.  Es que me fascinaba el sonido que hacía el tacón al pisar el suelo, como que denotaba presencia.

CN00007141

Me tenía que conformar con disfrazarme a veces de señora grande y ponerme algunos  tacones de mi mami (que me quedaban nadando) y caminar por la casa sin que ella se diera cuenta, claro. Nunca me compraron esos tacones de plástico y súper colorinches de niñita, que venían con una cartera. A mí me daba lo mismo la cartera eso sí, yo quería los zapatos, y salir con ellos, y que sonaran en la calle y que las demás niñitas se dieran vuelta a mirarme. Pero nunca pasó.

42-15205747

Y como cambia, todo cambia, ahora que ya podría tener edad para usar ese tipo de zapatos, nica nica me los pondría. No es que los encuentre feos, algunos me parecen bastante bonitos e incluso aún encuentro shuper cool a esas señoras que les suenan sus tacones, pero es porque saben usarlos. Las dos veces que yo tuve que usar fueron terribles, hasta me caí (y eso que eran de los bajitos), y bueno, sí sonaron y sí me miraron, pero no fue nada de agradable que te vieran toda desarmada y agarrándote de cualquier cosa con tal de no caerte de nuevo.

Odio a las hormigas

•15 Enero 2009 • 6 comentarios

Muchos saldrán defendiéndolas porque son seres vivos al igual que nosotros, porque son ínfimas, porque les gustan las cosas dulces, porque han comido hormigas y les encuentran ricas, o que se yo, pero tenemos (con Benito y mi mami) nuestras buenas razones para odiarlas.

Esas muy desgraciadas huelen algo que les gusta (porque no sólo es lo dulce, también van donde la carne, las legumbres, los huesos, la comida de perrito, menos dónde el limón) y se llaman entre ellas no sé cómo, y resulta que después llegan a la cocina hasta las hormigas que viven en la casa del vecino (que no son pocas), y todas por el mismo camino. Y hay que esconder todo adentro del refrigerador, que es el único lugar dónde no pueden entrar (yo creo que si viniesen más, juntarían todas sus fuerzas y lograrían abrirlo).

Y son terribles porque si hay una o dos, no te hacen nada, se hacen las locas, y uno no las pesca, porque… ¿qué podría hacer una simple hormiga?, pero cuando se juntan con sus amiguis se vuelven locas y dejan la cagá, se apoderan de toda la comida, y uno llora sobre la leche derramada, así que ahora si veo sólo una hormiga la mato no más, porque ella es la que invita a las otras chiquillas y es preferible evitar todo ese sufrimiento. Y si ya el daño ya está, aplico Tanax sin ninguna culpa, pero aguantando la respiración. Hoy tuve que botar un vaso lleno de comida de Benito porque estaba plasmado en hormigas, y bueno, al parecer a Benito no le complica comerse su comida con hormigas, o compartirla con ellas (o con las palomas), pero a mí sí me molesta, y no es por ser cagona y amarrete, más porque yo ni soy la que compra la comida, pero c’mon, el pobre perro después no tiene que comer y anda desnutrido.

Lo que es raro sí, es que a veces las hormigas se van al baño y no a hacer sus necesidades, o sea, “esas necesidades”. Eso no lo entiendo. Está bien la vez que se fueron porque dejé un pote con miel en la ducha, pero no ha habido más comida desde ese entonces y las muy muy igual se van a meter allá. Lo peor es cuando están dentro de la taza, no tienen respeto por nada.

Ah y me carga esa gente rara que cuando uno defiende los derechos de los animales, salen con que es pura imagen porque igual matamos bichos. No se puede comparar a un gato con una hormiga, o a un perro con una mosca. Las moscas y las hormigas no me producen pena, ni alegría, ni ternura. Excepto la hormiga del texto de la psu de Lenguaje, que me conmovió. Un poco.