Archivos para 8/03/09

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Prejuiciosa

El miércoles fue mi primer día de clases universitario (el martes era la bienvenida en el Campus San Joaquín, pero fui, esquivé a mil gente bonita y alegre, buscando un nosequé, me apesté y fui a retirar mi snack (juraba que sería como el “tentempié” del refrigerador de Los Sims, pero resultó ser un pan del molde triangular con doble queso-jamón y una bebida), hice hora y fui donde la Verín), y me cargó. No la clase que tuve, ni los profesores y gente importante que había, me cargaron mis compañeros.

Sabía que en la uc la mayoría es gente abc1, pero tenía esperanzas de que tendría compañeros del pueulo. O que se ubicaran por los lugares que yo conozco. Pero cuando tuvimos que presentarnos, y al escuchar de qué colegios y comunas venían la mayoría (dejando dificilmente de lado sus características físicas y cómo andaban vestidos) me desesperancé y me bajó todo el prejuicio. Y me sentí rara. Y quise llorar, porque siempre le he tenido miedo a los cuicos. Sí, soy prejuiciosa y eso es malo.

Sé que no debo hacerlo, pero siempre es más fácil relacionarse con gente como uno (no podría dividir más a la sociedad yo), y como soy un tanto antisocial, hago lazos con bien pocas personas. Por eso ahora quería estar más abierta, no necesariamente formar lazos de amistad con la gente de la universidá, pero tener “conocidos” para ponerlos en facebook, o con quiénes hablar cuando me aburriera en msn. Pero ni siquiera he hablado con todos mis compañeros, debo haber conversado con unas 5 ó 6 de cerca de 100, y sólo una que me cae realmente bien y que hemos pasado más tiempo juntas (la muy merme faltó a la primera clase y tuvo la tincada de hablarme, ahora somos dos antisociales). Y es que sus expresiones y actitudes me frenan a querer tener las ganas de conocerlos, o son muy populares y no los soportaré, o muy lindos y me afearé inmediatamente si me acerco, o tienen esa cara de cuicos pesaos miradores en menos que dan cuco (hay que agregar al carrito de defectos una gran cuota de inseguridad). Además, no estoy obligada, por el momento, a hablarles, ya cuando tenga que hacer trabajos con ellos me despojaré de mis prejuicios (o trataré).

Mmm, suena bien feo todo esto. Pero en realidad eso de los compañeros es sólo una parte de mi nueva vida. Hay cosas muy lindas: un profesor es un Juanín que se ríe por todo, la Natalia Del Campo hace clases en la facultad (lástima que no seguiré periodismo), hay una máquina de café que al parecer no es cara, en la biblioteca hay videos y películas y se pueden ver ahí mismito, no hay pastito pero la Casa Central es súper vieja y eso es choro, queda en el centro (me gusta el centro, hay muchas cosas, y me agrada que en algunas partes no haya naiden y justo al lado esté lleno), y nos han alimentado. Lo otro bueno es que salgo temprano, pero lo más malo es que ya tengo fechas para pruebas y creo que se vienen cabezonas.